Me esforcé e hice caso a esas inútiles e ilusas palabras. Me animaban voces soñadoras, o quien sabe, quizá me dejé llevar por ese afán de felicidad. Me apetecía pensar en que sería capaz, anhelaba saborear el esfuerzo y sentir que la voluntad mueve montañas. Deseaba despertar e impresionarme viendo una pequeña sonrisa junto a ti. Quería comerme el mundo, gritar que lo conseguí, solo pensarlo me transportaba a las nubes. Me lancé. No me esperaba este desenlace. Recibí un gran golpe como respuesta. Solo espero que sepas que el tiempo será el encargado de demostrar que la indicada soy yo. Soy yo quien lucha, quien haría lo imposible, te darías cuenta de que nadie como yo para hacerte tocar el cielo con la punta de tus dedos. Esto que te digo es algo sencillamente visible. Quiero acompañarte a ser feliz. Curar esas cicatrices que te hacían sufrir. Sueño contigo, pero no me basta eso, necesito tenerte a mi lado y ser capaz de decirte todo lo que siento. Escuché tantas veces que “Es necesario arriesgar para ganar” que tan solo quiero percibir que ha merecido la pena.

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